Norte de Castilla

8 Y 9 DE SEPTIEMBRE DE 2017

María y yo nos despertamos a las 8 de la mañana, tenemos intención de ponernos en ruta. Hace ya demasiado tiempo que no disfrutamos de un par de días de vacaciones, las obras de casa nos tiene cansados por un lado y por otro lado preocupados, pues cuando veíamos la luz al final del túnel, es decir la reforma de la casa en su recta final, aparecen unas humedades tremendas, con lo que María tiene que averiguar el modo más rápido y eficaz que subsanarlas.

Ya van para más de tres meses de obras y esto acaba con la paciencia de cualquier ser humano, pero en fin habrá que tomarlo con mucha paciencia y no tirar la toalla. Claro que la teoría es muy fácil, otra cosa es la práctica. Pero bueno vamos a dejar las cosas malas, que ya se está poniendo remedios para ello.

Como os iba contando nos ponemos en ruta camino de un pueblo de Burgos llamado Oña, este pueblo se encuentra al norte de Burgos y junto con Frías y Poza de la Sal delimitan los estados cristianos de la antigüedad. Limitan con las Merindades.

Viajando de un tirón aparecemos en esta localidad de Oña y vamos directamente al alojamiento.

Hotel El Rincón del Convento, 

La vista desde la ventana de la habitación da a la parte principal del monasterio, lugar agradable, limpio y confortable. Sus dueños en especial la Señora es entrañable. Nos dan un buen alojamiento e inmediatamente nos disponemos a degustar su buena comida. Una vez hemos terminado subimos a descansar a la habitación, pero no por mucho tiempo pues debemos ir de inmediato a la oficina de turismo a recoger e informarnos de todo lo relevante del pueblo y de la zona.

Una vez nos hemos informado con un funcionario que trabaja allí, por cierto un poco tosco y nada simpático, nos dirigimos a visitar el Monasterio de San Salvador.

En su tiempo fue muy importante, fue fundado en el año 1011 por el Conde castellano Sancho García. Su hija Tigridia regirá su destino hasta la reforma de 1033, cuando se introdujo la orden de monjes benedictinos.

En el año 1880 la Orden de San Ignacio de Loyola, transforma el Monasterio en Colegio Máximo y Universidad Pontificial. En 1968 la Diputación Provincial adquiere el monasterio y lo transforma en un Centro Asistencial.

San Iñigo es el patrón de la localidad y el más reconocido abad del monasterio benedictino.

Por cierto, ¿sabíais que San Iñigo nació en Calatayud?

Con permiso del Santo Abad Iñigo, me hice una foto en su silla y con su báculo. Para ver si se me pegaba algo de su santidad y sabiduría.

En el panteón real reposan los restos de los siguientes reyes:

Sancho II el Fuerte, el rey del Cid Campeador que fue asesinado en Zamora en 1072 por Bellido Dolfos, , diciendo la famosa frase “Ni quito ni pongo Rey, pero ayudo a mi señor”.

 El caso fue que Sancho no aceptó la división y, en cuanto lo creyó conveniente y tuvo oportunidad, tomó las armas contra sus hermanos para deshacer el entuerto que su padre había creado. Y, tras derrotar a Alfonso y a García, decidió cercar la ciudad de Zamora, en cuya situación fue muerto.

Y aquí empieza la leyenda. Esta asegura que lo mató un noble zamorano, Vellido Dolfos (también Vellido Dolfos o Vellido Adolfo), que salió de la ciudad hacia el campamento castellano y concertó una entrevista a solas con Sancho, con la excusa de que iba a desertar del bando de Doña Urraca y le mostraría una puerta de acceso a la ciudad. En un descuido y de forma alevosa, Dolfos atravesó «las espaldas» de Sancho con el venablo dorado del propio monarca. Las crónicas cuentan que El Cid, que era una especie de capitán general en el ejército de Alfonso, aun sin saber lo que había ocurrido, persiguió a Bellido sin conseguir darle alcance.

El suceso pasó después a los cantares de gesta y a los romances:

¡Rey don Sancho, rey don Sancho!, 

no digas que no te aviso,

que de dentro de Zamora 

un alevoso ha salido;

Llamase Vellido Dolfos,   

hijo de Dolfos Vellido,

cuatro traiciones ha hecho,   

y con esta serán cinco.

El rey de Pamplona Sancho III El Mayor, fallecido en 1035, su esposa la reina Doña Mayor fallecida en 1066 y el infante García, hijo del rey Alfonso VII El Emperador.

Sancho Garcés II “Abarca”, Rey de Navarra, nació el año 940 y murió en 994 d.c.

Hijo del 5º Rey de Navarra García Sánchez I y Andregoto de Aragón (Hija del Conde Aragonés Galindo Aznar II)

Fue el 6º Rey de Navarra y Gobernó de 970 a 994. Se casó en 962 con Urraca Fernández (hija de Fernán González, Conde de Castilla, y Sancha Sánchez de Pamplona), y fueron padres de:

García II Sánchez “el Temblón”Rey de Pamplona, casado con Jimena Fernández.

Ramiro de Navarra (m. 992).

Gonzalo de Navarra. Algunos documentos lo presentan como conde de Aragón. Bajo la dependencia de su padre gobernaba el condado de Aragón en unión de su madre la reina Urraca.

Abda (Urraca) de Navarra “La Vascona”, entregada a Almanzor, y que antes de ingresar en un convento le dio un hijo, Abderramán “Sanchuelo”.

En vida de su padre, había regido (desde el 958) el territorio del antiguo condado aragonés.

Por estar casado con Urraca Fernández se hallaba unido por lazos familiares a Ramiro III de León (966-985) y al Conde de Castilla; pero como el monarca leonés era niño y se hallaba, conforme hemos dicho, bajo la tutela de su tía la monja Elvira, tomó sobre sí la responsabilidad de sostener la monarquía leonesa.

En los primeros años de su reinado, hubo paz con los musulmanes, si bien el califa AI-Hakam 11 era el árbitro de los reinos cristianos, que enviaban embajadas a Córdoba en señal de amistad y reconocimiento. EI 12 de agosto del 971 recibió el califa al abad de Santa María, Bassal, y al juez de Nájera, Velasco, acompañados de nutrido séquito y el 30 de setiembre del mismo año, al conde Jimeno, hermano de Sancho Garcés, con el cónsul y representante que tenía en Córdoba. Las embajadas garantizaron la continuidad de la tregua y el califa dedicó la paz a reorganizar su reino, crear bibliotecas y fomentar la enseñanza y la cultura entre sus súbditos.

Otro tanto efectuó el Rey Sancho Abarca tal como reconocen las crónicas cristianas. A él y a su esposa Urraca debió la Iglesia una preciosa cruz de oro y piedras, relicario del protomártir San Esteban y una inscripción de hilo de oro, en realce, que decía, en latín:

(Yo, Don Sancho, rey en uno con mi mujer la reina Doña Urraca la mandamos labrar». Esta cruz la donó el rey don García, años después, al monasterio de Santa María la Real y un rubí de su pie lo regaló a Alfonso VII al rey de Francia Luis VII, hacia el año 1154 y éste lo mandó engarzar en la corona de espinas de la imagen de Cristo del monasterio de San Dionisio de París.

Pedro I el Cruel se adueñó del resto del pie y del magnífico frontal de oro macizo, obra de Almaino, para poder pagar las soldadas a los caballeros del ejército del Príncipe Negro que intervinieron en la batalla de Nájera de 1367.

El hermoso rubí que sirve de remate a la corona real inglesa, procede de la valiosa cruz.

Los monarcas hicieron valiosas donaciones a San Millán, tal como expresan los privilegios del 971 y 972, le distinguieron con su favor, residieron en él y acudieron a solemnes ceremonias religiosas o conmemorativas. De su tiempo son los afamados códices Vigiliano y Emilianense.

Códice Vigiliano Sancho Abarca

El walí de Zaragoza, al regresar de Gormaz, se enfrentó al rey de Viguera, Ramiro Garcés, hermano del rey Sancho Abarca. Desde Sos le cortó la retirada con 500 caballeros y mandó a 200 de ellos a correr las Bárdenas hacia Tudela; pero los cristianos en Estercuel, cayeron en una emboscada, perecieron una treintena de ellos y resultó herido Don Ramiro.

Bajo el régimen de Almanzor la amenaza musulmana se iba a hacer aún más agobiante. A una primera expedición contra los dominios de Sancho Abarca (978) se añadieron los sucesivos descalabros cristianos en la batalla de Torrevicente (981), en la campaña de las “Tres Naciones” (982) y en el encuentro de Rueda (Valladolid, 983), donde las tropas pamplonesas se habían sumado a los ejércitos castellanos y leoneses.

Para evitar el castigo en su propia tierra, el monarca entregó como esposa a Almanzor a una de sus hijas, que se convirtió al Islam y tomó el nombre de ‘Abda; de ella iba a nacer ‘Abd al-Rahman “Sanchuelo*”. Las treguas iban a durar ahora más de dos lustros; para renovarlas se presentó en Córdoba con grandes obsequios el propio Sancho Abarca (992) y al año siguiente envió como embajador a su hijo Gonzalo.

En una de las miniaturas del Códice Vigiliano el soberano Sancho Abarca centra el argumento como rey justo, situado significativamente bajo las efigies de sus presuntos antecesores, los soberanos legisladores Chindasvinto, Recesvinto y Egica.

En el panteón Condal se hallan los restos del conde castellano D. Sancho García fundador del Monasterio, de su esposa Dª Urraca y del hijo de ambos el infante D. García Sánchez, asesinado en el año 1029 en León, el día de su boda. Y por último los restos de los infantes D. Alfonso y D. Enrique hijos de Sancho IV El Bravo.

Sobre la puerta, la imagen gótica de la Virgen Santa María de Oña fue cantada por el rey Alfonso X El Sabio en sus célebres “Cantigas de Santa María”.

Una vez terminada la visita a este gran monasterio y después de ser atendidos por la persona que lo explica con todo detalle, por cierto un personaje muy curioso. Granadino de nacimiento pero ubicado de hace ya bastantes año en la localidad, se dedica de manera totalmente voluntaria a atender e informar a los visitantes de las maravillas que están encerradas entre sus muros. Hombre cordial y ameno donde los haya, gran aficionado a la fotografía y al video y a los tantos detalles de interés del edificio.

María y yo le quedamos muy agradecidos porque con personas así nos enteramos de nuestros tesoros y de nuestra historia.

Después de esta visita tan interesante, cogemos el coche y nos dirigimos a la localidad de Poza de la Sal. Pueblo pequeño, pero muy limpio y con una construcción de sus casas de tipo medieval. Divisamos desde una gran balconada de su plaza el impresionante valle sembrado de cereales y girasoles. Dimos una pequeña vuelta por las callejas de bonito pueblo y nos fuimos a nuestra Oña para cenar en nuestro alojamiento. Después de degustar una estupenda ensalada de gulas y pimientos rojos y un pulpo sobre puré de patata (delicioso) y de tomar María su postre preferido (cuajada con miel) nos fuimos a descansar que el día siguiente nos esperaba muy productivo.

Cogemos nuestro maravilloso coche nuevo y nos dirigimos a la localidad de Frías. Antes de llegar paramos en un lugar santo (Castilla es tierra de santos y  guerreros. Mujeres y hombres fuertes y serios, trabajan duro y son de pocas palabras).

Este lugar hay una pequeña Ermita dedicada al Cristo de los Remedios e inmediatamente y subiendo un camino de tierra se haya una pequeña Iglesia en honor a la Virgen. 

Estas dos maravillas se hallan ubicadas cerca de la llamada Cascada de Pedrosa. Ya y muy cerca nos metemos en Frías, aparcamos en una zona amplia y bien asfaltada y subiendo unas escaleras nos introducimos en la parte alta dentro del recinto amurallado.

Frías, encaramada sobre un abrupto cerro de toba y presidida por un impresionante castillo, la ciudad más pequeña de España conserva el mágico encanto de un entramado medieval, Impactan sus casas colgadas sobre el precipicio, su antigua judería, su puente fortificado sobre el Ebro y sus calles empedradas.

Fue imposible comer en este lugar debido al gran número de personas, pues estaban en fiestas.

Continuamos camino de Cantabria parando a comer en el pueblo de Traspaderme (también en fiestas). Nos dieron bien de comer a pesar del cansancio que tenían de atender a tanta gente como había.

Seguimos camino rumbo a Reinosa. Dejamos el inicio del Puerto del Escudo y circunvalamos la ciudad de Reinosa, que desde la última vez que estuve por allí me asombre de verla tan crecida y con tan buenas carreteras.

La pregunté a María que si conocía el nacimiento del río Ebro, me dijo que no. Apreté el acelerador y dirigí el coche hacia Fontibre.

Debajo de nuestro paraguas dimos un paseo alrededor, nos hicimos las fotos de rigor. Llegamos con neblina y frio y cayendo unas leves gotas de lluvia. Este lugar es un lugar mágico. Y como veréis con poca luz para hacer fotos. Pero lo importante es que llegamos y pudimos disfrutar de esta maravilla.

Ya que estábamos en este lugar tan bonito, decidimos buscar alojamiento para la noche. Había dos posadas. Exteriormente nos gustaron pues estaban ambientadas con el entorno y parecían confortables. 

En Cantabria hay una serie de Posadas, son alojamientos entre categoría de Parador Nacional y Casa Rural.

Pero no hubo posibilidad pues la Asociación del Oso las tenía reservadas porque se celebraba una reunión de esa entidad.

Nos metemos en el coche y vamos en dirección a Palencia, mientras tanto yo conducía, María investigaba en su móvil sobre posibles alojamientos y vio uno muy atractivo en Aguilar de Campoo, el Monasterio de Santa María la Real del Patrimonio Histórico. Llamó y reservó una de las dos habitaciones que quedaban.

Llegamos a la Posada/Monasterio, la persona de  recepción, un hombre muy amable,  dijo a María que la enseñaba las dos habitaciones que quedaban y que ella eligiera cual nos convenía, mientras que yo me quedaba cuidando el equipaje.

Nos dieron una habitación  confortable y tranquila como acontece a semejante lugar.

Una vez habiendo dejado las maletas nos fuimos al centro de la localidad para tomar algo de cena. En el camino nos topamos con una procesión de la Virgen,  nos dijeron unas señoras que al día siguiente se celebraba una romería en la ermita de la presa del pantano.

Al llegar a la Plaza vimos con asombro como repicaban las campanas y digo con asombro pues nunca habíamos visto repicar campanas a mano. Dos hombres y apoyándose en la parte central de madera de las campanas las empujaban con mucho brío haciéndolas repicar con estruendo.

Al día siguiente cuando nos despertamos y en recepción compramos dos tikets para la visita guiada del Monasterio, ahora convertido en Instituto de enseñanza.

Este Monasterio abrió sus puertas del 5 de Julio de 2006, tras dos años de intenso trabajo, pues estaba en la mayor de las ruinas, no teniendo ni el techo original y faltaban muchos de sus muros.

La visita al Centro Expositivo empieza con una maqueta didáctica que explica la vida cotidiana de un pueblo medieval. Como construían sus viviendas y sus huertas 

Alrededor del edificio en el que estaban trabajando.

Esta obra fue restaurada con Peridis (arquitecto, dibujante y gran conocedor del románico) 

No sé si os acordáis del programa que se emitió por TVE y del que él era el Director y conductor. Un programa muy bien llevado y la producción colaboró al máximo poniendo un material técnico y humano de una calidad extraordinaria.

Os voy a contar un poco la historia de este Monasterio:

Al principio solo hay un caballero que persigue a una huidiza presa por los desiertos cercanos al rio Pisuerga. Alpidio es el nombre de nuestro cazador, que engolosinado por el porte del animal, un jabalí de gran tamaño, rastrea su presa por lo más fragoso del monte. Al fin su esfuerzo alcanza la recompensa más alta que la deseada; en la espesura encuentra una antigua iglesia abandonada que sirve de guarida de la fiera. Asombrado por el descubrimiento llama a su hermano Opila, abad de un monasterio situado a las orillas del rio Ebro, quien ante el prodigioso descubrimiento y la fertilidad de la tierra, decidió iniciar aquí una nueva andadura monástica.

Aunque la leyenda pueda tener su parte verosímil, sus comienzos se acreditan en los confines del año mil.

En 1169 el rey Alfonso VIII entrega la abadía a la orden de los premostratenses, fundada a principios de ese mismo Sigo por San Norberto.

A partir de la desamortización de Mendizábal, la oscuridad más absoluta se cierne sobre la abadía, abandono, ruina, expolio…. El edificio comenzaba a conocerse como “el convento caído”, hasta que en el año 1977 se fundara la Asociación de Amigos del Monasterio con el objetivo de procurarle un nuevo renacer.

En la actualidad dentro hay un Instituto de educación secundaria y una Posada para el visitante.

Una vez finalizada la visita nos fuimos a ver la ermita en la que se iba a celebrar la romería en honor a la Virgen, pero fue del todo imposible debido a la cantidad de personas asistentes al acto.

Nos hablaron muy de los dulces que elaboraban las monjas clarisas y claro fuimos a por ellos, no os quiero contar la de delicatesen que había.

Como estábamos cerca de la Iglesia de Santa Cecilia que se encuentra ubicada en las faldas del Castillo, nos acercamos a verla, pero no tuvimos suerte estaba cerrada a cal y canto.

Había de dejar estas tierras castellanas y nos dirigimos a casa, haciendo un alto en el camino para tomar algo de comer. Y así lo hicimos en la localidad de Rueda, comprando el buen pan de Castilla y como no, una botella de buen vino, que aquí otra cosa faltará, pero vino….. Vive Dios, como diría nuestro Capitán Alatriste.

Esto es todo amigos, espero que estas pequeñas indicaciones os sirvan para invitaros a conocer estas tierras de Las Merindades en Burgos, nacimiento del río Ebro y tierras del románico en Palencia.


Patxi Amescua

Productor de TV

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