Viriato, la pesadilla de los romanos

De sencillo pastor, Viriato se convirtió en el líder de la resistencia lusitana contra Roma. Durante siete años, hasta 139 a.C., mantuvo en jaque a Roma, hasta que fue asesinado por sus allegados.

Muerte de Viriato

En el año 150 a.C., un joven pastor conseguía escapar a la masacre de lusitanos perpetrada por Galba. Durante siete años, su genio militar frenaría a las legiones de Roma. «Recobraron ánimo los lusitanos gracias a Viriato, hombre de gran habilidad, que de pastor se hizo bandolero, de bandolero se convirtió súbitamente en militar y general, y de no abandonarle la suerte hubiera sido el Rómulo de España». Así resume la trayectoria de Viriato el historiador hispanorromano Lucio Anneo Floro.

Viriato, la verdad tras el lusitano que aplastó a seis generales de las  legiones romanas en Hispania

Es Apiano quien en la parte de su Historia romana dedicada a Iberia introduce la figura de Viriato a raíz de la famosa felonía del gobernador romano de la Hispania Ulterior, Servio Galba, el año 150 a.C. Los guerreros lusitanos, cogidos entre dos fuegos (el gobernador de la Hispania Citerior, Licinio Lúculo, había acudido en ayuda de su colega) decidieron rendirse. Galba, con el señuelo de proporcionarles tierras donde vivir en paz, los concentró en un determinado lugar, divididos en tres grupos, y tras hacerles entregar sus armas ordenó a sus legionarios acabar con ellos.

Historia y biografía de Galba
Servio Galba

Según el detallado relato de Apiano,

Clásicos de Historia: Apiano de Alejandría, Las guerras ibéricas
Apiano de Alejandría

«pocos de ellos consiguieron escapar, entre los que se encontraba Viriato, que no mucho después fue el caudillo de los lusitanos y aniquiló a muchos romanos y dio muestras de grandes hazañas». Hasta ese episodio, el más cruel y vergonzoso de la conquista romana de la península Ibérica, las fuentes casi nada nos dicen de nuestro personaje. Sí coinciden en atribuirle un «humilde linaje» y situar su nacimiento en la parte de la Lusitania próxima al océano.

Esta región de la Península se extendía desde el Duero hasta las desembocaduras del Guadiana y el Guadalquivir, y coincidía más o menos con el territorio de la provincia romana del mismo nombre que el emperador Augusto creó más de un siglo después. De su etapa de «pastor» nada sabemos: ni sobre la especie de ganado, ni si pertenecía a su familia o bien lo cuidaba al servicio de algún amo. El paso de pastor sin recursos a «bandolero» («ladrón», para la mayoría de los autores romanos) debió de ser natural para él en cuanto alcanzó la edad adulta.

Ideó una estratagema mediante la cual sorprendió al confiado gobernador Cayo Vetilio y consiguió poner a salvo al ejército lusitano

Que los habitantes de las tierras más pobres y ásperas se dedicaran a saquear las de sus vecinos más ricos era lo habitual entre los pueblos de esta zona de la Península. El año 147 a.C. Viriato fue designado general en jefe. Según Apiano, era «amante de la guerra y un señor de la guerra»; para Diodoro, era «belicoso y conocedor del arte bélico».

Diodoro de Sicilia | Editorial Herder MX
Diodoro

Para estrenar su jefatura ideó una estratagema mediante la cual sorprendió al confiado gobernador Cayo Vetilio y consiguió cumplir su palabra poniendo a salvo al ejército lusitano. Cuando la noticia se difundió aumentó su prestigio y se le unió un gran número de hombres procedentes de todas partes. Así se reunió alrededor de Viriato un ejército heterogéneo de varios miles de hombres (lusitanos y célticos, pero también vetones, vacceos, bastetanos) que le seguían ciegamente.

A esta fidelidad hacia su persona contribuían, a parte de su prestigio como estratega, su conducta con los hombres: era el primero en la batalla y también el primero en soportar la extrema dureza de la vida en el monte; asimismo, era justo en el reparto de premios y castigos, y totalmente desaprendido a la hora del reparto del botín. Al frente del ejército, Viriato libró una guerra que duró ocho años. En los tres primeros, el éxito estuvo de su parte. Primero derrotó a Vetilio, que había seguido acosándole tras la escaramuza anterior.

En los dos años siguientes, Viriato derrotó a todos los gobernadores que Roma envió contra él. El Senado romano, alarmado por las noticias que llegaban de Lusitania, decidió enviar allí al cónsul Fabio Máximo, y esta vez la victoria se decantó hacia el lado romano.

APASIONADOS DEL IMPERIO ROMANO: EL CÓNSUL QUINTO FABIO MÁXIMO VERRUCOSO EL  CONTEMPORIZADOR
Fabio Máximo

Tras el fracaso ante Máximo, el ejército lusitano se rehízo y siguió humillando a sucesivos generales romanos hasta que Roma echó mano de otro general prestigioso, Serviliano, hermano de Máximo, que llegó a Lusitania con 20.000 hombres, más de diez elefantes y trescientos jinetes provenientes de Libia.

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Serviliano fue tras él, pero de nuevo la astucia de Viriato le ganó por la mano. Viriato decidió aprovechar ese momento para forzar un tratado de paz no ya con Serviliano, sino con el mismo pueblo romano. El Senado lo ratificó y declaró a Viriato «amigo de los romanos». Tan lejos había llegado el antiguo «pastor lusitano». Sin embargo, en el 139 a.C., Viriato falleció víctima de una traición, al ser asesinado por tres de sus lugartenientes, comprados por el gobernador romano Servilio Cepión.

Viriato y Quinto Servilio Cepión………. ¿Roma no paga a traidores? |  Cronología del Imperio
Servilio Cepión

Corporal y espiritualmente, Viriato era un hijo genuino de la montaña. Su cuerpo vigoroso de nacimiento fue fortalecido desde la más temprana juventud por la áspera vida pastoril, sin casa ni hogar, bajo el amplio cielo. En lucha constante, como pastor, cazador y bandolero, con el viento y el mal tiempo, con las bestias de los bosques y con enemigos furiosos, había conseguido un dominio completo sobre cuerpo y espíritu. Competía con cualquiera en fuerza, rapidez y vivacidad, solo necesitaba una pequeña cantidad de alimento y de sueño, y soportaba fácilmente hambre, sed, calor y frío. No sentía más que menosprecio para la vida regalada. Al casarse con la hija del rico Astolpas, éste hizo ostentación de vasijas de oro y trajes costosos, pero Viriato, apoyado en su lanza, contempló callado y burlonamente el suntuoso banquete, rehusó participar en él, tomó solo un poco de pan y carne para su gente, sacrificó a los dioses y entonces se lanzó con su desposada sobre el caballo para hundirse en la salvaje montaña, en su mundo».

El escenario para el tratado de paz, se va a desarrollar en el año-139 a.C., y para este cometido, delega en tres de sus más valerosos soldados, a los cuales él estimaba equivocadamente que eran sus amigos.

Nacidos en la urbe de Urso-Osuna, provenían de la ubérrima región de la Bética o Turdetania, que al ser una provincia romana los hacía, por tanto, ser súbditos de Roma aunque “pasados” al bando lusitano, en realidad eran de la gentilidad de los turdetanos. Se llamaban Audax, Ditalco y Minuros o Nicorontes. Cepión les convenció de que recibirían innumerables prebendas y tierras para vivir en paz, si traicionaban y mataban a su jefe. De vuelta al campamento lusitano, asesinaron a Viriato mientras dormía tranquila y placidamente en su tienda.

Biografia de Viriato

Viriato era parco hasta en el dormir y siempre lo hacía con la armadura puesta, por lo tanto le apuñalaron en el cuello, que era el único lugar vital no protegido. Luego huyeron hasta el campamento romano, para recoger su recompensa.

Cepión les negó el pago-chantaje prometido (año-138 a.C.) y el SPQR negó la confirmación del pacto espurio realizado por ese magnicidio, y no autorizó la celebración del TRIUNFO en Roma por parte de Q. Servilio Cepión.

La celebre frase de “¡ROMA NO PAGA A TRAIDORES!” transmitida por Apiano, Eutropio, Orosio y Suidas, los cuales escriben con toda rotundidad que los romanos contestaron que ellos nunca habían aprobado que un jefe fuese asesinado por sus soldados.

Aunque, existen bastantes posibilidades de que esta versión, que dejaba a salvo la idiosincrasia de los romanos para con sus enemigos, fuera dada a posteriori de los hechos ocurridos para tratar de ocultar la enorme vergüenza que al SPQR le producía la complicidad y responsabilidad de uno de sus altísimos representantes, con imperium, y por ende de la misma Roma en acciones de tanta vileza y cobardía.

El sentimiento de los lusitanos cuando descubrieron el asesinato de su caudillo, fue extraordinario. Hicieron unos funerales casi divinos a su jefe.

Se quemó el cadáver sobre una pira gigantesca y se ofrecieron innumerables victimas a los dioses, inmolándose gran cantidad de animales. Todo su ejército entonó cánticos de alabanza y se bailó alrededor del fuego Se guardó un sobrecogedor silencio alrededor de su túmulo, y para acabar 200 parejas celebraron combates en su honor.

A partir de este instante, los lusitanos solo se “levantarán” cuando consideran que Roma les oprime demasiado y no cumple lo pactado. En el año-112 a.C., lo harán contra el pretor Lucio Calpurnio Pisón Frugi, devastando la región Bética.

Los romanos pusieron fin a este estado de cosas, obligaron a descender a la mayor parte de ellos de las montañas a los llanos y procuraron mejorar su situación estableciendo colonias” (Estrabón).

Historia y biografía de Estrabón
Estrabón

T. Sempronio Graco, estableció a los (celtíberos) necesitados en colonias, repartió entre ellos la tierra y entabló además pactos con todos para que se convirtiesen en amigos de los romanos»

El Procónsul Tiberio Sempronio Graco

Viriato junto con Arminio y Vercingetorix, con Tacfarinas y Decébalo, pertenece a la serie de los grandes héroes populares bárbaros que unieron las fuerzas dispersas de su nación para la lucha por la libertad, sosteniendo contra la hegemonía romana una lucha gloriosa a la vez en la victoria y en la derrota»

Guerra de las Galias - Wikipedia, la enciclopedia libre
Vercingetorix


Patxi Amescua

Productor de TV

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